Hoy nos hemos llevado una gran alegría al ver publicada en el BOC la incoación como BIL (Bien de Interés Local) para «El Pavón», quedando desde este momento protegido de cualquier intento de demolición como nos habían amenazado con la resolución de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico tramitada el día 02/02/2025 comunicando la extinción del derecho de aguas al Pavón y la orden de derribo a la propiedad Enel Green Powert España S.L.
Supongo que con el inicio de BIL publicado por la Consejería de Cultura y Patrimonio quede paralizado.
Seguiremos luchando por la creación de un «Centro de interpretación» sobre el nacimiento de la electricidad en nuestro valle y en Cantabria, recogiendo los bienes industriales de alto valor histórico que se encuentran en Pavón, Montaña, Viesgo con altísimo peligro de desaparición.
Tras las terribles inundaciones de Valencia los técnicos especialistas en ingeniería hidráulica aseguraron que los daños y los muertos se hubieran minimizado con la construcción de la presa de Cheste actuando como freno y relentización de la mortal riada.
Sin embargo, “La Confederación Hidrográfica del Norte”, con un criterio totalmente opuesto cree que todos los azudes que han terminado su periodo de explotación han de ser destruidos y dejar que las aguas corran libremente, sin valorar las características especiales de cada una de ellas. Habría que proteger y activar las pequeñas centrales hidroeléctricas que en tiempos no muy lejanos han producido pequeñas cantidades de electricidad. En Villapresente hay dos aun productivas: Montaña y Bustamante.
La presente página pretende analizar sobre el pasado de lo que fue el nacimiento de la electricidad en Cantabria en «Pavón» y «Montaña» y la lucha por mantener y proteger nuestro patrimonio histórico e industrial.
La foto debió hacerse entre los años 1955 y 1960, cuando mis padres eran novios. Están en el puente de hierro de la estación de Santa Isabel de Quijas que, a todos los efectos, también es Villapresente. Aquí vivo yo, desde hace ya 4 años, en la casa de mis antepasados y en la que hemos pasado todos los veranos desde 1961.
La frondosidad de los árboles, el nivel del río y la ropa de mis padres me llevan a pensar que probablemente la foto se tomó un día soleado de primavera, en una de las excursiones con amigos que a veces hacían desde Torrelavega. O quizás en esta ocasión vinieron solos, aunque entonces ¿quién hizo la foto?. En cualquier caso, para mí esta foto recoge un entorno especial del río. Cuando éramos niños muchos días bajábamos a bañarnos donde “Pituca” y yo aún sigo bajando todos los veranos a darme un chapuzón. Recuerdo también los días que pescaba aquellos cangrejos que se ponían coloraos cuando los cocía Carmen “la Rubia” y cómo subía con ellos a casa tan contento. Pero la imagen más potente que retengo es la de mi padre lanzándose de cabeza al río desde el “Pontón” (o “Puntón”) ese puente de piedra que se ve en un segundo plano en la foto, y que ahí sigue. Nosotros veíamos con emoción cómo mi padre subía al puente, se preparaba, se lanzaba y, después de caer en picado, volvía a la orilla donde le esperábamos emocionados y orgullosos. A mí entonces mi padre me parecía Tarzán o Johnny Wiessmüller nadando hacia nosotros con su estiloso crol.
Quizás por esto a mí esta foto siempre me ha parecido una foto del rodaje de una película americana de los 50, en blanco y negro, como la foto. Obviamente mis padres son los actores principales y van vestidos con la ropa de “entonces”: el pelo recogido de mi madre, su rebeca recatada tipo a la que Joan Fontaine popularizó en la película Rebecca una década antes; la falda amplia y larga pero no tanto como para que no puedan verse sus “sabrinas” (en España “manoletinas”) que igualmente puso de moda Audrey Hepburn en su película Sabrina de 1954. Por su parte, mi padre me recuerda a James Dean con su jersey deportivo, no en vano fue portero de fútbol del Chiclana, incluso del Cádiz, cuando estudiaba medicina en la “Tacita de plata”. Ya entonces era novio de la que sería nuestra madre y, según nos contaban ¡estuvieron años escribiéndose una carta diaria!
Por todo esto me gusta imaginar que la foto corresponde al rodaje de una película de época y, por qué no, que mis padres están en un descanso que aprovechan para cortejarse tal como evidencian su postura, sus gestos y sus miradas. Él mirándola enamorado… ella mirando al suelo y sonriendo por lo que él le acaba de decir… Todo ocurre en este río romántico que no distingue entre la realidad y la ficción, entre el pasado, el presente y el futuro sino que discurre en un presente eterno. Este río que llevó sus cenizas hasta el mar porque el mar no es el morir, como cantó Jorge Manrique, sino la eternidad.
*José Juanco Linares, hijo de José Ángel Juanco Gómez de la Casa y de Ángela Linares Ortiz. Nacíó en Torrelavega en 1961, estudió Filosofía Pura en Madrid en donde ha vivido hasta hace 4 años que ha vuelto a Villapresente. Trabajó haciendo estudios sociológicos en varias empresas hasta que montó su pequeña empresa dentro de este sector. De ahí pasó a ser Director de Planificación Estratégica durante 16 años de Ogilvy España, una agencia multinacional de publicidad. Desde 2019 sigue haciendo trabajos freelance de Estrategia de Comunicación y Marcas. En paralelo, desde que acabó la carrera ha desarrollado lo que es su vocación personal, la enseñanza. Ha impartido e imparte clases en distintos centros y disciplinas: Historia de la filosofía (COU) Teoría de la Publicidad, Teoría de la Cultura, Imagen Corporativa, Comunicación RSC y Planificación Estratégica en la Univ. Complutense de Madrid donde sigue dando la última asignatura mencionada. También en distintos Másteres sobre materias semejantes en diversos centros y universidades. Desde hace unos 3 años colabora escribiendo artículos de opinión en el Diario Montañés.
La existencia de las cuevas de «Altamira», «La Clotilde» y «La Estación» nos demuestran la presencia de grupos humanos en las inmediaciones de Villapresente ya en la prehistoria. Lo que nos resulta más enigmático es la evolución y el establecimiento de esos grupos a lo largo de la historia. El primer documento que recoge el nombre de «Villapresente» aparece en el cartulario de la abadía de Santillana del Mar fechado en el año 1097 con la cesión de la Iglesia de San Juan Bautista y su cementerio durante el régimen de abadengo.
Podemos afirmar que ya antes del siglo X existía una pequeña población que utilizaba la fuerza motriz del río Saja para los molinos harineros; que pescaba truchas, sábalos, reos y salmones en sus cristalinas aguas y que se abastecía de leña en el monte comunal de “la Angustina”, en un mundo agropecuario donde la propiedad de la tierra pertenecía al abad, a los nobles o al rey, teniendo que pagar fuertes impuestos por su uso y protección. El control de todos estos impuestos justifica la necesidad de controlar a los vecinos o moradores de un pueblo. Estas consultas realizadas periódicamente se denominan “censos”, “padrones” y “vecindarios”.
La presente entrada nos aportan datos sobre el crecimiento de la población de Villapresente a través de documentos tales como «El libro de las behetrías» realizado en 1351 por el rey D. Pedro I de Castilla, «el apeo de 1403» realizado por el infante D. Fernando de Antequera, «El catastro del Marqués de la Ensenada» realizado en 1753 y todos los «Padrones y Vecindarios» guardados en el «Archivo histórico provincial de Cantabria» y recogidos por el «Gobierno de Cantabria» en un trabajo de recopilación realizado en el año 2004.
Durante 147 años, los que van entre 1856 y 2003 de la mina de Reocín se sacaron 62 millones de toneladas de mineral con un 8% de contenido en zinc y un 1% en plomo. Más de 3.000 obreros trabajaron simultáneamente en la empresa AZSA, propietaria de la misma. La presente publicación pretende explicar de la forma más sencilla y didáctica el complejo funcionamiento de la mina de Reocín; para que las presentes y futuras generaciones de jóvenes no olviden: Que muchos de sus padres y abuelos entregaron sus vidas en el duro trabajo de la minería para sacar adelante a sus familias en unos tiempos difíciles. Que el pueblo de Reocín desapareció para exprimir al máximo las riquezas de la tierra hasta su agotamiento y sus heridas tardaran muchos años en cicatrizar. Que la tierra es patrimonio de toda la humanidad y los habitantes de cada región son sus los legítimos propietarios y administradores. Hagamos posible la recuperación de la montaña de zinc con unos proyectos que protejan y mejoren el medio ambiente. La entrada presenta cuatro PDF adjuntos: En el primero haremos un recorrido por la historia de la mina, desde su primera explotación por parte de los romanos hasta su cierre por agotamiento en el año 2003. En una segunda parte, explicaremos su funcionamiento: los complicados procesos de extracción, separación y transporte de minerales; para comprender el duro y peligroso trabajo del minero. En tercer lugar, hablaremos del futuro: cuales son los proyectos para estos terrenos una vez cerrada la mina. Y finalmente, proponemos una serie de actividades para niños que espero les gusten, ya que ese fue el destino inicial de este trabajo.
El trabajo que hoy os presento nace del amor al pueblo en que nací y mi inquietud por conocer su historia y la de las gentes que lo poblaron desde épocas prehistóricas. Existen múltiples evidencias arqueológicas de la existencia de vestigios humanos en los alrededores de Villapresente durante el paleolítico. Aunque la cueva de “Altamira” tiene su entrada por el municipio de Santillana, las galerías que los hombres magdalenienses habitaban se sitúan en el subsuelo de nuestro pueblo. Practicaban la caza y la recolección en la soleada ladera de “Ladrea”, situada al sur y protegida de los fríos vientos del norte; cuando los animales acudían a beber agua a la orilla del río era el lugar ideal para sorprenderles con sus lanzas y sus hachas. Un poco más abajo, en las riveras del Saja, nuevos restos prehistóricos aparecen en las cuevas de La Clotilde y La Estación. Como en la prehistoria, dibujando a carbón y fuego, he querido recoger los lugares más representativos de nuestro pueblo: los barrios, los palacios y las casonas, las iglesias y las ermitas, el Camarao y el Munio, las centrales hidroeléctricas del Pavón y Montaña, las fuentes y los parajes más hermosos. El pirograbado es una técnica artística que consiste en grabar con una punta de fuego sobre un soporte de madera. En muchos casos he recurrido al testimonio oral de los más viejos para recordar cómo eran las casonas y lugares antes de las posteriores transformaciones humanas, algunas de ellas, muy desafortunadas.
En el siglo XIV, D. Tello de Castilla, hijo natural del rey Alfonso XI, señor de Aguilar de Campo y Castañeda, entre otros títulos, concede a su ayo D. Juan Sánchez de Bustamante un mayorazgo en Quijas; construyendo una torre a orillas del río Saja, que en los siglos sucesivos se va reformando y ampliando hasta convertirse en un complejo arquitectónico que es declarado monumento histórico-artístico, de carácter nacional, en el Real Decreto 3032/1982, de 15 de octubre, publicado en el «Boletín Oficial del Estado» nº 274, de 15 de noviembre de 1982, quedando protegidos los siguientes edificios dentro de la finca amurallada: Torre Bustamante. Palacio Bustamante. Capilla. Molino maquilero. Molino. Hornera. Almacén. Portalada.
Actualmente, el propietario del “Palacio y torre de los Bustamante”, D. Ramón Bustamante, marques de Villatorre y vizconde de Cabañas, amparándose en la Ley de Patrimonio del Gobierno de Cantabria, ha solicitado la ampliación de su entorno de protección cuya resolución de incoación de expediente ha sido publicada en el Boletín Oficial de Cantabria del día 9 de febrero de 2024.
Considerando la desproporción entre el fin que se pretende conseguir de ampliar la protección de un bien que estaba suficientemente protegido con el BIC existente y los perjuicios y limitaciones a que se somete a muchos vecinos y propietarios de los pueblos de Quijas, Valles y Villapresente he presentado las alegaciones adjuntas.
Esta es una historia de amor y de guerra; del amor entre una maestra de pueblo llamada Dña. Matilde González de la Serna y un político, D. Andrés Mira Hernando, que llegó a ser alcalde del Ayuntamiento de Reocín.
Su vida se desarrolla en la época más convulsa del siglo XX, donde los continuos cambios de régimen político desembocan en “la guerra civil española”. Las izquierdas y las derechas se alternan en los gobiernos nacional, regional, municipal y local con sucesivos cambios y violentos enfrentamientos.
Algunos autores citan con nombres y apellidos más de cien muertos en el ayuntamiento de Reocín durante las represiones republicana, franquista y caídos en el frente por los dos bandos; yo personalmente he obviado intencionadamente la mayoría de recuerdos y posicionamientos criminales en uno u otro bando, centrándome exclusivamente a los que se refieren al entorno de “nuestra maestra y nuestro alcalde”, porque no quisiera reavivar odios y enfrentamientos provocados por una terrible guerra civil de la que ya han pasado casi cien años.
El relato está basado fundamentalmente en documentos históricos como son las actas de los Plenos del Ayuntamiento de Reocín, de la Junta Vecinal de Villapresente, del Patronato Local de Educación dependiente de la Junta Provincial de Beneficencia, de las fundaciones docentes instituidas por D. Antonio Valverde y Cossio, D. Francisco Ruiz de Peredo y D. Francisco Sánchez Sierra.
Familia de Dª Matilde y Andrés Mira
Mi agradecimiento a la familia de Dña. Matilde y D. Andrés, que puso a nuestra disposición todo el material que guardaban sobre su trayectoria profesional y personal, fundamentalmente a su hija Emilia y a sus nietos Conchita y José Ramón.
Del mismo modo, agradezco a José Ramón Gallut Gonzalez la cesión de documentos, fotografías y su propio testimonio sobre la vida de su abuelo D. Ramón Gallut Calvo, teniente alcalde del ayuntamiento de Reocín durante este periodo.
En el centro, Ramón Gallut Calvo, teniente alcalde de este periodo.
El mismo agradecimiento para la familia de D. Joaquín Mediavilla Barahona que junto a su hermano Antonio formaron “los piteros de villapresente” a quienes rendimos un merecido homenaje el día 8 de octubre de 1916 y les dedicamos una calle; pero en esta historia, Joaquín es protagonista fundamental porque era el presidente de la junta vecinal desde el 12 de septiembre de 1931 al 29 de septiembre de 1937 en que fue asesinado.
Los piteros de Villapresente
Al tratarse de un relato novelado basado, además, en testimonios de transmisión oral y reflexiones personales del autor correré el riesgo de algún error histórico a cambio de una narración más fluida y atractiva para el lector.
Introduzco en el relato alguno de los poemas escritos por Dña. Matilde a lo largo de su vida porque plasman la manera de ser y de pensar de una mujer profundamente cristiana, amante de su profesión, su entorno y sus hijos; y del amor y la zozobra de su matrimonio con Andrés Mira.
Creo que son dos personas excepcionales cuyas vidas y hechos no pueden caer en el olvido. Doña Matilde ha recibido tres homenajes de su pueblo como maestra: El 16 de enero de 1936 poco antes del inicio de la Guerra Civil, el 11 de julio de 1965 al trasladarse a Santander y el 6 de noviembre de 2009 organizado por el Ayuntamiento de Reocín y “Villapresente en la memoria” dedicándole el aula donde dio clase; anteriormente la Junta vecinal ya le había puesto su nombre a un pequeño parque junto al río Saja.
Villapresente tenía en su patrimonio tres templos religiosos la parroquia de «San Juan Bautista», la ermita de «Nuestra Señora de la Guarda» y hasta 2020 , «La ermita del Santo Cristo de las Penas» , actualmente desmantelado su retablo y desaparecida la imagen del Santo Cristo, comido por las polillas.
Desaparecidos retablo y crucifijo de «la ermita del Santo Cristo de las Penas».
Es triste comprobar que todos nuestros templos han sufrido el olvido, el abandono y las barbaridades cometidas en su restauración.